Joris van Son fue un pintor barroco flamenco, especializado en bodegones y guirnaldas de flores. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos comprobar en muchos de sus cuadros como es “Naturaleza muerta”, sin datación clara entre 1643 y 1667.

Bautizado en Amberes el 24 de septiembre de 1623, fue admitido en el gremio de San Lucas de su ciudad natal en 1643. Se ignora con qué maestro estudió, pero sus bodegones de desayuno manifiestan la influencia de Jan Davidsz de Heem, de quien podría considerarse seguidor. Sus colores, con todo, son más vivos y la definición de los objetos es mayor, advirtiéndose también en sus guirnaldas de flores la influencia de Daniel Seghers. Como ocurre con las de este, las guirnaldas de Van Son enmarcan frecuentemente motivos religiosos, como se ve en la Guirnalda con el Santo Sacramento de la catedral de Brujas o en la Guirnalda de frutas rodeando a San Miguel, del Museo del Prado. Esas figuras, cuando menos en alguna ocasión, fueron el resultado de la contribución de otros pintores. La colaboración con Erasmus Quellinus II, autor de algunas de esas figuras, está documentada. Guirnaldas con calaveras y otros motivos alegóricos del género vanitas pintadas por Van Son se documentan en Amberes todavía en vida del pintor, en 1666.

Entre sus discípulos son conocidos Frans van Everbroeck, Jan Pauwel Gillemans II, Cornelis van Huynen y Norbert Montalie. También su hijo, Jan Frans van Son (1658-hacia 1704) fue pintor de bodegones, aunque cuando murió su padre no había cumplido los nueve años por lo que no pudo ser este quien le enseñase el oficio y se formó con Jan Pauwel Gillemans el Viejo. Su obra fue muy apreciada por el coleccionismo privado, teniendo pinturas suyas artistas como Victor Wolfvoet, y hombres de negocios como Geraert van Dorth. Las colecciones reales españolas ­dotaron al Museo del Prado de algunas de sus guirnaldas.

Particularmente notable es la descripción de la materialidad de la piel de sus frutas, apreciable en la vellosidad de sus melocotones. Sus bodegones son animados formalmente por ramas de cerezos o frambuesas, que dotan a la composición de mayor ligereza. Es frecuente en sus obras la distribución de los elementos sobre una tabla o mesa de manera que la relación entre objeto y espectador se hace más íntima. En “Naturaleza muerta”, apreciamos sobre una mesa en parte cubierta con un mantel violáceo, nueces, limones, ostras en un plato, pan, uvas, cerezas y tras ellas varias copas de cristal, y una de orfebrería dorada abullonada.

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes
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