Vincent Willem van Gogh (Zundert, Países Bajos, 30 de marzo de 1853-Auvers-sur-Oise, Francia, 29 de julio de 1890) fue un pintor neerlandés, uno de los principales exponentes del postimpresionismo. Pintó unos 900 cuadros (entre ellos 27 autorretratos y 148 acuarelas) y realizó más de 1.600 dibujos. Hoy analizaremos el único de ellos que vendió en vida: El viñedo rojo cerca de Arlés (La vigne rouge).

La estampa, como podemos ver en la siguiente imagen, recoge el momento de la vendimia en un atardecer otoñal que envuelve en tonos rojizos el viñedo. La idea es simple, no deja de ser una imagen que representa a las mujeres que trabajan en un viñedo. Vincent supo captar con la gracia casi infantil que le caracteriza una escena de la vida cotidiana de la Provenza. La brava coloración atrapa rapidamente la atención. Las mujeres, extenuadas de trabajo que supone recoger las uvas que crearan el vino, participan sin saberlo en una sinfonía de palpitante color.

Van Gogh el viñedo

Van Gogh utilizó colores cálidos, principalmente rojo y amarillo, con rayas de azules de la ropa de las mujeres, y los árboles que bordean la imagen. El rojo recuerda lejanamente a la tonalidad de un buen Pinot Noir. Sin embargo, a pesar de que el esquema de color se basa principalmente tonos cálidos, se trata de una imagen ciertamente discordante, como el color amarillo mostrando toques de verde, y el azul colocándose justo al lado del rojo. La pincelada, entrecortada, sigue un patrón ondulado. La sensación es poco organizada: no es una simple ilustración de un paisaje, debemos abordarla entendiendo las emociones del artista. Más allá del paisaje también podemos intentar ver el propio estado mental de Van Gogh. La iluminación de la imagen es muy surrealista, alejado de la realidad, muy poco natural. Sin embargo, la colocación de los objetos y la escena representada es muy realista, de tal manera que, combinado con el efecto surrealistas de la luz, da al espectador una visión muy disonante, chocando contra él y confundiéndolo.

“Más vale ser atrevido aunque se cometan muchos errores que ser estrecho de mente y demasiado prudente”, consideraba Vincent. El mundo de la pintura académica, sin embargo, se escandalizó. Para ellos un desprecio flagrante de la realidad era igual a una blasfemia. La obra de Van Gogh no pudo ser apreciada en su época, ya que no pudieron percibir su valor estético intrínseco. Digamos que la sociedad no estaba preparada para algo así. Esto es tremendamente habitual cuando hablamos de verdaderos genios, aquellos que ven las cosas de forma diferente, ofendiendo a los que se usan las viejas costumbres.

Van Gogh viñedo mujeres

Vincent van Gogh pintó El viñedo rojo en 1888, tiempo después de que Paul Gauguin llegara a Arles. Gauguin trasladó su caballete a los campos de los alrededores de Arles, y Van Gogh le siguió. El viñedo rojo combina los esfuerzos de Vincent por aprender del ejemplo de Gauguin en su permanente interés en color y el adorno, siendo el enfoque propio del artista francés. El sol, resplandeciente y amarillo, es la nota distintiva del postimpresionismo de Van Gogh, algo muy característico en su pintura. Aprender, pero sin perder la esencia: “…si quisiera y pudiera aprender algo de los otros y hasta recibir préstamos de su técnica, continuaría siempre mirando con mis propios ojos y teniendo mi propia manera de concebir”, dijo Van Gogh.

Dominan el rojo y el amarillo, y algo nos atrae en la obra hacia el llamativo sol que encontramos en la esquina superior derecha. En una carta a su hermano Theo escrita en Arles alrededor de 6 de noviembre de 1888, Vicent describe la escena posteriormente pintada: “…vimos un viñedo rojo, todo rojo como el vino tinto. En la distancia resultó ser amarillo y, a continuación, un cielo verde con el sol, la tierra después de la lluvia violeta, amarillo brillante aquí y allá, donde captó el reflejo del sol poniente”.

Van Gogh viñedo sol

El viñedo rojo se erige como un ejemplo notable del genio innovador de Vincent. Después de haber comenzado en la tradición realista, Vincent se dio cuenta de que los colores puros, manipulados desde la experiencia, pueden generar en sí mismos una carga estética de la más alta intensidad. Como hemos dicho, hablamos de su único cuadro vendido en vida. Fue comprado por Anna Boch, la hermana del pintor belga Eugene Boch, cuyo retrato Vincent había pintado antes. Anna pagó 400 francos suizos por la obra, unos 1.600 dólares en dinero de hoy.

Para analizar esta pintura de Van Gogh, debemos tener en cuenta su pasión por la naturaleza. Su repertorio cuenta con muchos paisajes, donde apreciamos un factor común: la utilización de colores planos y vibrantes (con el predominio de líneas claras, descriptivas y decorativas; usándolas para crear sensación de volumen, sin necesidad de sombras, para resaltar el color puro) El uso de colores planos, por ello, supuso el abandono voluntario, aunque no absoluto, de las leyes de profundidad, de las luces y las sombras. “…creo en la necesidad absoluta de un nuevo arte del color, del dibujo y de la vida artística”, llegó a decir.

Una figura central en su vida fue su hermano menor Theo, quien le prestó apoyo financiero de manera continua y desinteresada. Para Van Gogh en Arte era indudablemente lo primero: “las pequeñas emociones son las grandes capitanas de nuestras vidas y las obedecemos sin saberlo”. Fue sólo gracias a la ayuda desinteresada de Theo por lo que Vincent pudo comprar sus pinturas, lienzos y alimentos. Resignado, Van Gogh llegó a hablar esto con Theo: “Y no puedo hacer nada, ante el hecho de que mis cuadros no se vendan. Llegará un día, sin embargo, en que se verá que esto vale más que el precio que nos cuestan la pintura y mi subsistencia, de hecho, muy pobre” (25 de octubre de 1888).

Vincent tenía la intención de crear un taller de artistas, y para esto alquiló en mayo la «casa amarilla» (llamada así por tener paredes de ese color) en Place Lamartine situada al norte de la ciudad de Arles. Su proyecto, al tener discrepancias con Paul Gaugin, no terminó de fructificar en el aspecto económico. Es difícil encontrar otro artista tan prolífico y valorado después, que pasara tantas penurias en su vida. “Desde luego que para el arte, donde se tiene necesidad de tiempo, no estaría mal vivir más de una vida”, llegó a decir consciente de ello.

La casa amarilla Van Gogh

Si alguna vez te encuentras en Ámsterdam, no te puedes perder la oportunidad de visitar el Museo de Van Gogh en el Museumplein. La galería alberga numerosos bocetos y más de doscientas pinturas de diferentes etapas de la trayectoria artística del pintor. Allí se puede ver “Los comedores de patatas”, primer cuadro importante de Vincent. Empapado en la tradición realista, es una imagen sombría ejecutada con una paleta de tonos oscuros. Este primer trabajo está en agudo contraste con “La casa amarilla”, un cuadro que figura como una obra fundamental no sólo en la obra de Vicente, sino también en la historia del arte occidental.  “El viñedo rojo cerca de Arlés” fue adquirido por el famoso coleccionista ruso Sergei Shchukin. La obra fue posteriormente nacionalizada por los bolcheviques con el resto de la colección de Shchukin y, finalmente, pasó a formar parte del Museo Pushkin de Moscú.

Van Gogh también sufría de una depresión clínica y en diciembre de 1888, después de rebanarse su oreja izquierda, fue internado en un hospital psiquiátrico. Los últimos años de Van Gogh estuvieron marcados por sus permanentes problemas psiquiátricos, que lo llevaron a ser recluido en sanatorios mentales de forma voluntaria, entre los que se encontraba el manicomio de Saint-Rémy. Pero nunca dejó de pintar. “Los pescadores saben que el mar es peligroso y la tormenta, terrible. Pero eso no les impide hacerse a la mar”, consideraba el pintor. A mediados de mayo de 1890, Vincent salió del hospital para vivir lo que sería el resto de su vida en Auvers, Francia. El 27 de julio de ese mismo año, Vincent se disparó con un arma en el pecho.

“¿Qué sería la vida si no tuviéramos el valor de intentar cosas nuevas?”. Cuando ves una pintura de Van Gogh, es normal que sientas cierta pena cuando recuerdas al artista. Durante su angustiante y corta vida, Vincent Van Gogh consiguió crear un tesoro de inmenso valor estético y económico. Millones y millones de personas han experimentado el placer incalculable, ya que han mirado con asombro sus magníficas creaciones, por las que ahora se pagan fortunas.

van_gogh retrato

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes
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