Juan de Echevarría fue un pintor español novecentista, representante del llamado «fauvismo español», en ningún caso estridente ni arbitrario de color, sino equilibrado e inspirado en Gauguin. Fue uno de los más entusiastas defensores del postimpresionismo francés. Su obra, como la de tantos otros autores, no fue ajena al vino.

Merienda vasca en Ondárroa

“Merienda vasca en Ondárroa”, de Juan de Echevarria, es un rara avis dentro del conjunto de pinturas completo del autor. Sus géneros favoritos eran el bodegón y el retrato, en el que inmortalizó a personajes muy importantes de su generación. Valle-Inclán, Unamuno, Pío Baroja, Juan Ramón Jiménez o Azorín: en su obra encontramos paisajes de aquella España que dolía, de la que tanto escribieron dichos autores. Las naturalezas muertas, de colorido bello y armónico, son utilizadas a menudo para hacer homenajes artísticos.

Echevarria es un desconocido para el gran público. No expuso mucho, no quiso vender, le gustaba escribir y lo hizo para el periódico El Sol y la revista España. A partir de 1915 participó en exposiciones colectivas e individuales en relación con la Asociación de Artistas Vascos y con el Ateneo madrileño. Hijo de familia de empresarios siderometalúrgicos, nunca tuvo problemas económicos. Por ello pudo dedicarse en cuerpo y alma a la pintura, creando un catálogo pequeño, pero llamativo. Su muerte con 56 años, en plena madurez de quien es considerado uno de los más activos luchadores por la modernidad artística de nuestro país, provoca una gran conmoción dentro del mundo cultural español.

En muchas ocasiones encontramos pinturas que recogen comidas y reuniones familiares en las que, sobre la mesa, aparecen vasos con vino y en muchas ocasiones también botellas o jarras con vino, tal como sucede en Merienda Vasca, de las primeras décadas del siglo XX, en la actualidad en el Centro de Arte Museo Nacional Reina Sofia. Autor de limpios paisajes, generalmente de parajes bilbaínos y del Madrid de su tiempo, este es uno de sus obras más representativas. En esa época, el País Vasco alentaba una modernidad importada de París, convirtiéndose en capital cultural de nuestra nación, mezclando referencias y estilos.

Merienda vasca en Ondárroa 2

El paisaje del cuadro hace referencia a la localidad de Ondárroa, municipio de la provincia de Vizcaya, situado en la comarca de Lea-Artibai. La propia etimología de Ondárroa, «boca de arena» o «arenal», explica su naturaleza. El Artibai es el principal río que cruza y conforma la localidad vizcaína, intuyéndose en el lado derecho de la obra, representado con color azul. Es una localidad tremendamente vinculada con el vino, y encontramos en ella varias tradicionales bodegas.

Volviendo al cuadro, debemos decir que se trata de un óleo sobre lienzo, resuelto con colores fríos, predominando verdes y amarillos, tan representativos de la geografía del lugar. Ante dicho paisaje, una familia en torno a una mesa, donde uno de sus miembros sostiene un vaso en la mano con vino y otro lo echa de una jarra de cerámica. Lo mismo sucede en algunos cuadros del también pintor vasco Valentín de Zubiaurre que titula Versolaris, Familia vasca, Familia reunida o Algunos de mis paisanos. El objetivo de Echevarria era crear una vanguardia española que aunara tradición y modernidad. Difícil sentenciar si lo consiguió.

Merienda vasca en Ondárroa 3

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes