La pérdida de la consciencia a través del vino, la danza, la música, el sueño o el amor. La Bacanal de los Andrios fue un importante cuadro del pintor italiano Tiziano. Realizado en óleo sobre lienzo entre 1523 y 1526, se encuentra actualmente en el Museo del Prado. Se representa un tema mitológico, una bacanal, fiesta del dios del vino, Baco. Se enmarca en la isla de Andros. La inspiración literaria de esta obra proviene de la obra de Filostrato y la de Catulo. Se decía que la isla de Andros, especialmente favorecida por Dionisios, tenía la virtud de que algunos de sus ríos no llevaban agua sino vino, provocando la embriaguez de sus felices habitantes, que disfrutaban de los placeres de la música, la danza, el sueño y el amor.

Bacanal de los andrios

Importantes críticos han analizado esta obra, sin duda una de las más relevantes a la hora de considerar al vino como elemento de inspiración artística. “Tiziano ha resuelto la descripción de Filóstrato como una escena en forma de amplio friso en la que conviven personajes danzantes, otros que escancian vino, otros reclinados, algunos de los cuales portan instrumentos musicales, un desnudo femenino en primer plano y un niño que orina en el río de vino”, considera Fernando Checa Cremades.

La mitología era uno de los temas preferidos por la aristocracia para decorar sus palacios. La «atmósfera que todo lo envuelve» de la que habla Filóstrato en la introducción de su mencionado libro Imágenes se encuentra perfectamente plasmada en esta obra. Ya sabes que nos encanta la mitología, y encontramos muchos cuadros que relacionan a los dioses con el vino: tiempo atrás ya hemos hablado del Baco de Caravaggio, donde el artista muestra al dios como un adolescente italiano del siglo XVII. Archiconocido también resulta “Los Borrachos”: El triunfo de Baco, pintura del español Velázquez, un discurso pictórico que habla de las bondades del vino.

Bacanal de los Andrios 2

El tema y la composición de esta tabla remite a El festín de los dioses, atribuido a Giovanni Bellini, si bien Tiziano dinamiza la escena con movimientos mucho más vivos, así como una la línea ascendente diagonal que, desde la esquina inferior izquierda, va subiendo hasta alcanzar la figura del anciano que duerme en la parte superior de la derecha. Esta obra fue un encargo de Alfonso d’Este, duque de Ferrara, para la decoración del Camerino de Alabastro, una estancia del castillo ducal. La Bacanal de los Andrios fue concebido como parte de un conjunto mitológico que incluía otras obras cuyos temas estaban directamente relacionados con Baco, el Amor y el goce de los placeres. Se trata de un gran ejemplo de pintura renacentista de la etapa del Cinquecento, con reflejos manieristas y del estilo de pintura veneciana del siglo XVI.

Tiziano se convirtió en el principal artista joven de Venecia, desarrollando una pintura caracterizada por la expresividad colorista y la idealización de sensuales figuras. El artista realizó una pintura eminentemente clasicista, situando las figuras en una múltiple variedad de posturas. Para Checa Cremades, “el grupo es un prodigio, a la vez de orden compositivo y profundo dinamismo, conseguido a través de una enorme variedad de posturas que otorgan al cuadro, al mismo tiempo, unidad, equilibrio y diversidad, todo ello envuelto en una húmeda atmósfera que nos describe la isla de Andros”. Con el tiempo su pintura evolucionó hacia unas creaciones más sueltas y audaces, aparentemente espontáneas pero de elaboración muy estudiada, influyendo en Rubens o Velázquez, importantes artistas del Barroco.

Bacanal de los Andrios 3

Todo el cuadro desprende la alegría sensual del vino, incluyendo algún desnudo, como el del borde inferior derecho, figura que recuerda a una Venus y que es ejemplo de la cuidadosa composición por parte del autor. Podría estar representando a Ariadna, personaje relacionado con Baco. Unas figuras bailan, otros escancian el licor o lo beben, y otros permanecen recostados en sensual conversación. Una ninfa aparece desnuda en primer término y al fondo sobre el montículo, yace Sileno, asiduo acompañante del dios. “La composición es un compendio de posturas y dinamismo, que a la vez guardan un equilibrio dentro de una atmósfera que se antoja húmeda y tranquila. Es un cuadro que permite empaparse del sentido vital de la literatura clásica”, según considera Javier Arjona.

La composición que parece caótica en realidad marca el ritmo de la música. Danza, música, vino, erotismo y paisaje desafían nuestros sentidos. Los personajes se agitan por toda la parte inferior de la tela, unas se inclinan hablando, otras beben vino, otras bailan, con brazos y piernas formando líneas curvas. Se pasan el vino los unos a los otros. La mujer recostada que ocupa el primer plano del centro de la tela se dice que es Violante, de quien el pintor estaba enamorado por entonces; en su escote se halla la firma del pintor. Junto a ella hay una partitura, en la que se lee la frase en francés: “Qui boyt et ne reboyt, ne seet qui boyre soit” («Quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber»), atribuida a Adriaen Willaert, músico flamenco activo en la corte de Ferrara.

Bacanal de los Andrios 4

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Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes