Andrés de la Calleja fue un pintor tardobarroco español, pintor de cámara de los primeros Borbones en España. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos apreciar en su creación “Un hombre con una botella y una copa en las manos“, realizada durante el siglo XVIII.

Andrés de la Calleja es uno de los artistas que más consolidó su posición en la Corte en la segunda mitad del siglo XVIII, ya que hacia 1773 era el más antiguo de los pintores de Cámara. A pesar de ser durante más de cincuenta años pintor de cámara de tres reyes borbones, Felipe V, Fernando VI y Carlos III, y estar cuarenta y cinco años al servicio de la Real Academia de San Fernando, resulta desconocido, excepto para algunos estudiosos de la Historia del Arte. Se encargó de pintar cartones para los tapices confeccionados en la fábrica de Santa Bárbara, diseñó altares portátiles, tasó e inventarió las colecciones reales de pintura en 1747 y 1772 y restauró no menos de 400 cuadros en la que, según Ceán Bermúdez, fue su principal ocupación de sus últimos años

La obra pictórica de Andrés de la Calleja ha sido tradicionalmente considerada escasa. “No es abundante el número de cuadros localizados; ello es debido en gran parte a que no firma sus obras (a excepción del altar de Madrid y el retrato de Carlos III del castillo de Gripsholm), ya que la gran mayoría de los retratos son copias, por lo que es arriesgada su atribución, y a que, aunque principalmente fueron hechas para el real servicio, actualmente muchas de ellas no se conservan en las colecciones reales, lo que dificulta su búsqueda”, según estima María Luisa Morales Piga.

La faceta de Calleja como retratista está representada por una serie de cuadros, no muy numerosos, pero sí suficientes como para hacernos una idea de su quehacer artístico en este terreno. El hecho de que no se hayan encontrado muchos retratos de su mano no significa que no fuera abundante su producción, sino que al estar dispersa su obra, aún no ha sido totalmente localizada. Su labor será fundamentalmente la de copista, alternada con la de restaurador; ello hace que no sea un pintor original, sin embargo hay que reconocer que logra unas excelentes copias, cumpliendo así su cometido.

Muy importante fue también su labor como pintor de cartones para tapices, que arrancó en 1755 cuando con Antonio González Ruiz recibió el encargo de pintar treinta cartones sobre modelos de David Teniers el Viejo para San Lorenzo de El Escorial. Escasamente valorados por su propia naturaleza, son pocos los cartones de Calleja que se conservan. Si te ha gustado la obra, y también te gusta el vino, te recomendamos visitar la tienda online de Licores Reyes. En ella encontrarás las mejores propuestas: http://tiendalicoresreyes.es

Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes