El pasado 3 de julio falleció Pedro Ábrego, referente absoluto de la cocina tradicional vasca, a los 87 años de edad. La bandera de la gastronomía ondea a media asta desde ese día.

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Nacido en Lerín el 26 de agosto de 1927, Ábrego vino a vivir a San Sebastián desde joven. En este municipio conoció a su esposa, Julia Almeida, con quien viajaría a Caracas antes de residir definitivamente en Madrid. Fue en la capital española donde Ábrego labró su carrera en el mundo de la restauración, comenzando con el Mesón el Caserío en 1971.

Hombre emprendedor, constante y tenaz, siempre tuvo como principal aliado su capacidad de trabajo. Con ese cimiento fundamental, y su entusiasmo y jovialidad como herramientas, levantó en Madrid dos restaurantes que, prácticamente desde su apertura, se convirtieron en epicentro del buen comer en la capital de España: el ‘Mesón Txistu’ y el ‘Asador Donostiarra’. Lugares de reunión de famosos y futbolistas por su excepcional ambiente y comida, dos museos del fútbol, del deporte y de la vida.

Por su labor como empresario, recibió en 2002 la Medalla de Plata al Trabajo, en 2007 el Tambor de Oro de Donostia y en 2010 la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Este último, concedido por el Consejo de Ministros, tiene como objetivo premiar y destacar el mérito a una conducta “socialmente útil y ejemplar” en el desempeño de un trabajo, profesión o servicio.

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El pasado sábado se celebró la misa funeral en su honor a las 18:00h, antes de ser incinerado en el Tanatorio de La Paz de Madrid. Desde Licores Reyes queremos trasladar nuestro pésame a toda la familia, amigos y allegados. Descanse en paz.

Un artículo de Alberto Muñoz Moral
Responsable de Comunicación de Licores Reyes